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  • Poligrafía respiratoria

    En el estudio de los trastornos del sueño destaca por su frecuencia el SINDROME DE APNEAS-HIPOPNEAS DEL SUEÑO (SAHS o SAOS) que es una alteración respiratoria que se presenta en algunos pacientes roncadores con obstrucción al paso del aire debido a un colapso de la vía aérea superior. Tiene predisposición genética y se caracteriza por apneas (obstrucción total) e hipopneas (obstrucción parcial) al paso de aire, de forma repetida durante la noche, que ocasionan una disminución intermitente del oxigeno en sangre. En consecuencia, producen dificultad para el correcto descanso nocturno, de manera que el paciente no completa las fases de sueño profundo reparador, y durante el día presenta somnolencia en momentos de relajación.

    Se sabe que forma parte del riesgo cardiovascular porque puede ocasionar hipertensión arterial y enfermedades cardiacas como arritmias e incluso cardiopatía isquémica. También puede favorecer los accidentes vasculares isquémicos cerebrales.

    Aunque la obesidad no es una causa por sí misma, se sabe que el un factor favorecedor y aumentar su severidad.

    Así pues, es importante descartar la presencia de apneas-hipopneas en todo paciente que ronca, especialmente si es hipertenso o cardiópata.

    Su estudio consiste en realizar una Poligrafía Respiratoria que es una exploración inocua, que se realiza durante la noche en el domicilio del paciente, con un aparato que registra el flujo nasal, los ronquidos, los movimientos toraco-abdominales y la saturación sanguínea de oxigeno. Su severidad depende del número de apneas-hipopneas registradas por hora de sueño y en los casos severos debe tratarse durante la noche con una mascarilla de presión de aire para mantener abierto el paso de aire de la vía aérea superior.

    Existen otras enfermedades de trastorno del sueño (narcolepsia, síndrome de piernas inquietas, etc.) que precisan otro tipo de estudios como es la Polisomnografia convencional nocturna que se realiza en laboratorios del sueño especializados.

  • Calibración de la CPAP

    La CPAP, Continua Presión de Aire Positiva se obtiene con una máquina que emite la presión del aire a través de una máscara colocada sobre la nariz mientras duerme. Con la CPAP la presión del aire es algo mayor que la del aire circundante, y es justo lo suficiente para mantener abiertas las vías respiratorias superiores, para prevenir la apnea y los ronquidos.

    En algunas ocasiones el manejo de la CPAP para el tratamiento de la apnea del sueño, puede resultar incómodo pero con algo de práctica, la mayoría de las personas consiguen un ajuste cómodo y seguro. Puede que tenga que probar más de un tipo de máscara para encontrar una que sea cómoda.

    Aunque en ocasiones se le presenten dificultades con la CPAP no deje de usar la máquina. Consulte con su médico para ver qué modificaciones se pueden hacer para estar más cómodo. Además, consulte a su médico si usted todavía está roncando a pesar del tratamiento o al cabo de un tiempo vuelve a roncar de nuevo.

    Si la CPAP sigue siendo un problema para usted, consulte a su médico ya que éste puede orientarlo con otros dispositivos para obtener una presión adecuada para la apertura de sus vías aéreas superiores durante la noche. Por ejemplo, las unidades de presión de aire positiva binivel (BPAP). Estos proporcionan una mayor presión cuando usted inhala y menos cuando usted exhala.

    Otra opción es usar un aparato bucal diseñado para mantener la garganta abierta. La CPAP es más eficaz que los aparatos bucales, pero los aparatos bucales pueden ser más cómodos para usted. Algunos están diseñados para abrir la garganta llevando la mandíbula hacia adelante, que a veces puede aliviar los ronquidos y la apnea obstructiva del sueño leve. Consulte a su neumólogo.

  • El ronquido

    El ronquido es el sonido ronco y anómalo que ocurre mientras usted duerme, se produce al pasar el aire por sus vías respiratorias altas al estar éstas parcialmente obstruidas por relajación durante la noche.

    Existe una gran variedad de factores y causas que favorecen estos sonidos, tales como la anatomía de la boca y los senos paranasales, el consumo de alcohol, las alergias, un resfriado, y el aumento de peso. A veces, los ronquidos pueden indicar una enfermedad grave.

    Los síntomas de esta obstrucción pueden causar entre otros:

    • Despertares bruscos durante la noche con sensación de asfixia
    • Dolor de cabeza al despertarse
    • Tendencia fácil al sueño durante el día
    • Dificultad para concentrarse
    • Sequedad de boca al levantarse
    • Hipertensión
    • Arritmias cardiacas
    • Calambres en las piernas

    El exceso de peso y el consumo de alcohol sobre todo antes de acostarse favorecen dicha relajación. El alcohol relaja los músculos de la garganta y disminuye las defensas naturales contra la obstrucción de las vías. Cambios de estilo de vida, como perder peso, evitar alcohol cerca de la hora de acostarse o dormir de lado, puede ayudar a dejar de roncar.

    Usted debe observar si tiene una mandíbula retrasada o hipognatia, un engrosamiento de las amígdalas o del velo del paladar y la úvula y/o un engrosamiento de los adenoides ya que pueden causar obstrucción y dificultad al paso del aire mientras usted duerme.

    La congestión nasal crónica, o la desviación del tabique nasal pueden contribuir a los ronquidos.

    Sin embargo todos estos síntomas pueden indicar que su ronquido es causado por una condición más seria, como la Apnea obstructiva del sueño. En esta condición, los tejidos de su garganta obstruyen las vías respiratorias e impiden la respiración.

    La apnea del sueño se caracteriza por ronquidos seguidos por períodos de silencio, que indican la ausencia de entrada de aire a los pulmones o apneas. Durante esa fracción de tiempo, segundos, no hay intercambio de aire en los pulmones y no pasa oxígeno a la sangre. Al repetirse esta condición muchas veces durante la noche, todo el organismo sufre la hipoxemia, es decir la falta de oxígeno en los tejidos y por lo tanto puede haber un daño acumulativo en los órganos.

    Se aconseja al roncador con alguno de estos síntomas que acuda a su neumólogo para un estudio más exhaustivo.